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(*) MEMORIAS FAP EN EL CENEPA: “RAYO G+1”

Son los últimos días de enero de 1995 en la línea de vuelo de la Base Aérea de Talara y estamos en constante alerta, suenan las sirenas y los pilotos suben a amarrarse al fierro, los mecánicos listos para despacharlos, los armeros en posición para sacar los seguros de las “pepas” (bombas) y conectar los cañones.
El 26 de enero, luego de los trabajos en la línea, nos solicitan un trabajo no rutinario con un Sukhoi-22 (SU-22) que se cumplió hasta muy entrada la noche… Solo sabíamos las noticias propaladas por la radio. Después que terminaban los vuelos, nos juntábamos alrededor de una radio a transistores adaptada con una antena enorme de alambre de frenar. 
Mientras bautizamos al hangar de mantenimiento como “La Fábrica”, porque cada día nos sorprendía entregándonos fierros a la línea, para su vuelo de prueba y de allí lo artillábamos. Este acontecimiento era vivido con gran alegría por todo el personal de (la Base Aérea) “El Pato”, quienes hacíamos vivas a la patria.
Nadie se movía de la línea de vuelo, las 24 horas la pasábamos allí, el “Rancho” (alimento) venía, era muy bueno… si sentías algún problema de salud, el médico, la enfermera y la farmacia ambulante estaba a tu disposición en la misma línea. La ducha era un ingenio FAP, usábamos un container de Pechora que nos servía de tanque de agua y de allí obteníamos líquido para asearnos, lavar nuestras prendas. Nadie tenía más de un par de mudas, así que era necesario lavar todos los días.
Ya para el 2 de febrero, los pilotos permanecían en alerta debajo de su fierro, al costado su mecánico y armero; se escuchaba la sirena, a la carrera amarrarse, sacar seguros, motor prendido y muchas veces solo hasta allí llegábamos, refunfuñábamos porque no salíamos, si estábamos listos. No puedo olvidar la temperatura que esos días azotaba a Talara, eran altas temperaturas y el bochorno que sólo lo han sentido los que han trabajado en la línea de “El Pato”.
La madrugada del 7 de febrero nos ordenaron el traslado a Chiclayo, con un grupo de mantenimiento y cuatro armeros. Llegamos a Chiclayo cuando aun estaba oscuro. A primera hora de la mañana llegaron cuatro SU-22, cuyos pilotos llevaban los indicativos de “Potro”, “Judas”, “Rayo” y “Poeta”. De inmediato se ordenó armar los fierros, se realizó el pre vuelo, se armó y todo listo antes de que los pilotos terminen su planeamiento.
Alrededor de las 0900 llegaron corriendo. ¡Planta, planta!, todos a sus puestos, mecánicos y armeros a cada fierro, prendieron motores, sacamos seguros y decolaron…, también salieron cuatro “Mariachis” (Mirage M-2000) como “sombrilla” (protección).
Terminada la primera misión retornaron todas las aeronaves. Algarabía en los cobertizos: Habíamos lanzado cuatro toneladas de bombas en la zona. Nos felicitamos y recibimos la orden de armar nuevamente, la misma configuración. Aproximadamente a las 1300 partieron nuevamente. Todo salió bien, lanzaron las bombas.
Ese día también nos enteramos de la caída del helicóptero del Comandante FAP Marco Schenone, el Teniente FAP Raúl Vera y el Suboficial de Primera FAP Erick Díaz. No tuve la suerte de conocerlos, pero me choco la noticia de que habían fallecido. Nunca imaginé que después de 18 años conocería y volaría con dos pilotos de apellido Schenone, hijos del valiente.
El 8 de febrero, nuevas misiones exitosas de nuestras aeronaves de día y de tarde, lanzaron todas sus bombas. El 9 de febrero dos misiones similares con completo éxito, ahora ya más sueltos enviábamos mensajes grabados con lápiz de cera y tiza en cada bomba, textos que no puedo reproducir aquí.
Un 10 de febrero de 1995 me tocó colocar las armas de los SU-22 números de cola FAP 011 y FAP 014. Dos pilotos llegaron a la zona muy amenos: eran “Rayo” y “Poeta”. La orden de arranque llego para las 0900; planta, motor, seguros y decolaje… La primera patrulla estaba integrada por el “Rayo” G+1 (lo acompañaba el “Poeta”) y la segunda patrulla “Judas” G+1 (acompañado del “Mono”).
Los espere en el “Punto de Desarmado”, como a las 1030 llegaron los dos primeros, eran “Judas” y el “Mono”, esta vez las bombas estaban allí, intactas. Recuerdo mucho que en ese momento los pilotos no se encontraban bien. Seguíamos esperando, bajaron dos M-2000. Pasaron treinta interminables minutos más y a lo lejos se veía entrar dos fierros… eran los dos últimos “Mariachis”, con estos completaban las cuatro sombrillas. 
Pasó como una hora, todos los que estábamos en la Zona de Desarmado mirábamos al cielo con la esperanza que aparecieran los faltantes, algunos decían que escucharon que los “fierros” aterrizaron en Talara, otros dijeron que se encontraban en Iquitos. Pasaba el tiempo y no teníamos noticias. Cerca de las 1230 llegó el Jeep del Jefe de Servicio, nos solicitó que nos retiráramos a almorzar. Preguntamos por los pilotos y nos dijo que los declararon perdidos.
En el comedor todos guardaban silencio, sólo se escuchaba los cubiertos. De improviso alguien gritó: ¡Viva el Perú!, ¡Viva la Fuerza Aérea! Y gritamos todos hasta quedarnos roncos ¡Viva…!. Fue muy emotivo este momento, algo que no olvido… esa sensación como que falta el aire y se humedecen los ojos.
Fue un honor de atender y ver partir a estos valerosos Guerreros del Aire en cumplimiento de su misión. Es indescriptible la sensación de no verlos volver, solo quedan recuerdos mudos de cuando se revisaban el overol, repasando la misión, trepaban al fierro, se colocan el casco, se amarran, pulgar arriba a la muestra de los seguros de la armas… así los vi partir rumbo a la gloria, dejando atrás a sus familias, amigos y camaradas de armas. 
El Comandante FAP Víctor Maldonado Begazo (“Rayo”) y el Mayor FAP Enrique Caballero Orrego (“Poeta”), dejaron un gran ejemplo de valor y sacrificio: a pesar de tener la oportunidad de replegar sus respectivas aeronaves ante el inminente fuego de la Artillería Antiaérea, decidieron continuar con la misión y sacrificar sus vidas por la defensa de nuestra patria.
 
(*) En 1995, Darwin Gamarra O. –autor de la memoria– ostentaba el grado de Suboficial de Primera, a la fecha de publicación posee el grado de Técnico Supervisor FAP.
 
 

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