Notas FAP

QUIÑONES Y SU MÍTICO “TORITO” SOBREVOLARÁN LIMA EN EL BICENTENARIO

Tras haber reposado por 54 años en la Base Aérea Las Palmas, al pie de los restos del Héroe Nacional José Quiñones; el único ejemplar que queda en el mundo de la aeronave North American 50 (NA-50) volverá a volar en cielo patrio para la fecha del Bicentenario de la República del Perú. Esto gracias al proyecto de restauración que lidera la Fuerza Aérea, en convenio con la Asociación de Aviación Experimental de los Estados Unidos (EAA).
 
Así lo dio a conocer el Comandante General de la FAP, General del Aire Rodolfo García Esquerre, durante una ceremonia desarrollada el 10 de abril en el auditorio del Servicio de Mantenimiento del Perú (SEMAN Perú, distrito de Surco), acto que contó con la presencia del ministro de Defensa, los comandantes generales del Ejército y Marina, oficiales generales e invitados especiales. El anfitrión de la cita fue el Director General de Logística, Teniente General FAP Carlos Chávez Cateriano.
 
La primera parte de la actividad se vivió en el Auditorio del SEMAN, en donde se contó con el vibrante testimonio del piloto y experto en reconstrucción de aeronaves, Peter Friedman (integrante de la EAA); quien narró los avatares del traslado del avión apodado “Torito”, desde que lo retiraron de su pedestal hasta reposar en los hangares. El restaurador resaltó que encontró varios instrumentos de cabina aun funcionales y poca corrosión en el armazón principal, pese a los años transcurridos.
 
Así lo corroboró el aviador y presidente de EAA Stephen Tucker, quien detalló al público su percepción de la importancia del proyecto, a partir de la figura del héroe Quiñones. Tucker analizó una moneda de colección que encontró en el mercado internacional, la que comparó con el billete de circulación nacional que contenía la imagen del paradigma de la FAP y su famoso vuelo invertido durante la ceremonia de graduación en la que se consagró como el mejor piloto de la Institución.
 
El “Espíritu” de Quiñones
 
Los invitados se trasladaron momentos después al Hangar del Departamento de Producción del SEMAN, en donde los esperaba una sorpresa mayúscula. Las puertas gigantes se abrieron lentamente para mostrar al “Torito” del Capitán Quiñones emergiendo de entre las sombras con una iluminación especial y en medio de una bruma artificial que despertó el aplauso del público. El ambiente lo completaba el marco musical de la Banda Militar, estratégicamente apostados.
 
Un joven piloto se presentó entre el público y la aeronave, vistiendo una réplica del uniforme de héroe nacional. El “espíritu” de Quiñones, una representación simbólica y teatral, habló al público acerca de la aeronave y el momento histórico que lo llevó a la gloria, tras el combate en Quebrada Seca, durante el conflicto con Ecuador en 1941. Momentos después se recordó la tierra de nacimiento del joven aviador (Chiclayo), con el baile que la caracteriza: una marinera norteña ejecutada por un oficial FAP y una campeona del género musical.
 
El momento fue propicio para que el ministro de Defensa recordara al público las palabras del fallecido presidente Fernando Belaunde, quien se refirió a otro famoso aviador peruano, Jorge Chávez, indicando que “Cuando los Alpes empequeñecieron, los herederos aceptaron el reto amenazante y glorioso de su propia cordillera”.
 
 
El “Torito” que ganó una guerra
 
El North American 50 (NA-50), rebautizado en tierras peruanas como “Torito” (indicativo que heredaron a su vez los aviones KT-1P que construye actualmente el SEMAN) fue un modelo de aeronave de combate que el Perú adquirió a la compañía estadounidense North American Aviation. La empresa sólo llegó a producir 7 aviones de ese tipo, de las cuales la que posee la FAP es la única que queda en el mundo.
 
Esta aeronave fue parte de la escuadrilla que integró el entonces Teniente Quiñones, aquel 23 de julio de 1941 en el que las fuerzas nacionales estaban impedidas de avanzar sobre el enemigo debido a una fuerte batería de cañones. Quiñones y sus compañeros bombardeaban la posición cuando el fuego antiaéreo alcanzó su NA-50, obligándolo a lanzarse en paracaídas. Lejos de salvarse, el aviador dirigió su máquina contra el enemigo exterminándolo y abriendo paso a las fuerzas peruanas en su victoria definitiva, a costa de su joven existencia.
 
El último NA-50 de la FAP permaneció 54 años sobre un pedestal al lado del mausoleo del héroe de la aviación militar en el Perú, quien hoy ostenta el título honorífico de “Gran General del Aire del Perú”: el Capitán FAP José Quiñones. La aeronave presidia la vista de la Plaza de Armas de la Base Aérea “Las Palmas” (distrito de Surco – Lima) y pronto volver a volar en el marco de las celebraciones del Bicentenario de la República en nuestro país, en el 2021.

Fuerza Aérea el Perú

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